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viernes, 17 de febrero de 2017

Un regreso que no esperaba

Mírate todas las noches, obsérvate cada día en que el sol se esconde y la luz pretende huir ante la presencia del cansancio... Me dirás que vuelves cada vez de la misma forma, de hacer lo mismo que siempre y vivir de la misma manera en que has vivido cada bendito segundo. Me dirás que te has sacrificado pero no es simplemente el hecho de pretender ubicar el tiempo y el espacio en la zona de confort a la que quieres llegar sino que solo ves el camino del trabajo duro y la rutina ensordecedoramente aburrida de la que incluso la monotonía se burla como la manera absoluta de llegar a tus sueños...

Yo mismo me he dicho todo esto, me he obligado a creer que trabajando duro obtendré lo que quiero y ciertamente es verdad, el esfuerzo es realmente importante junto con la disciplina y el deseo. Lo anterior porque sin deseo realmente no existe un esfuerzo gratificante ni unas metas bien logradas; sin un verdadero amor hacia lo que haces y la meta a la que deseas llegar no habrá buenos logros, es lo que da razón y motivos de obrar para alcanzar algo valioso. He reiterado el valor del deseo y el esfuerzo, esto es lo que he hecho en mi vida pero jamás he tenido una meta clara y si la he poseído no lo sabia y sin saberlo simplemente no hay convencimiento de llegar a un punto de ensueño y logro. Durante años a muchos de los seres humanos con los que he convivido les ha ocurrido acontecimientos ya positivos o negativos, que les ha cambiado la vida, siempre con un objetivo viven a pesar de cualquiera de estos acontecimientos. Por años he vivido pensando que el resto del mundo prefiere vivir ciego, pegado a su realidad, sus obligaciones, su rutina y uno que otro sueño escondido en el fondo de su corazón; de cierta forma el sueño vive dormido y espera que algún día se le recuerde, se le dedique tiempo para ir directamente a él o centrar la existencia en este sueño... porque de seguro algún día deseaste ser astronauta, músico, escritor, trapecista, matemático, empresario, líder, padre, madre, doctora o deportista... ese sueño la mayoría de las veces es obligado a ser ocultado y hasta olvidado. No me niego, desde mi infancia me convencí de la crueldad del hombre con sus sueños y metas, su inocencia se pierde y prefiere irse a la fija y común, el dinero; y para ser sincero yo mismo pasé por el mismo proceso de maduración mal ejercida en la que comenzamos a permitir que la sociedad nos convenza de que lo importante es ir a la universidad, fabricar dinero o por lo menos recibirlo por trabajo duro, tener una familia, un trabajo fijo y una rutina establecida de la que no saldremos sino hasta cuando a alguno de nuestros hijos se le de por sacarnos de vacaciones, a nuestros jefes se les ocurra despedirnos o simplemente hallamos llegado a la vejez y la imposibilidad de ser útiles para una sociedad.

Me permití ese daño. Permití por mucho tiempo que el mundo me vendara los ojos y me conformé con la realidad. Mis padres trabajando y viviendo su existencia como dos objetos más de la sociedad. Yo estudiaba en un colegio con la creencia de que para algo me serviría, de que seria músico o entraría a la universidad, me creí todo eso sin pensar por qué, para qué. Ahora, no digo que sea malo dedicarnos a algo dentro de nuestro circulo de conocidos y ser el que sabe hacer esto y el que estudia aquello, trabaja aquí o vive allá, el pobre o el rico... así funciona el mundo y de hecho probablemente sea la mejor forma de mantenernos en pie, ser útiles y desarrollarnos gracias a las dificultades que tenes que enfrentar. Pero antes de contradecirme ilógicamente es bueno que explique que la falla no está en la rutina aburridora o en la falta de pasión en nuestras vidas, en realidad está en ese sueño que sepultamos al fondo de nuestra existencia. Si conserváramos por siempre el espíritu de niños que tuvimos desde un principio de seguro que haríamos grandes obras, jamas nos desviaríamos de lo que realmente motiva nuestras vidas y lo que nos da ánimos para no depender únicamente del dinero, un jefe o una rutina. Porque muchas personas se olvidan de su sueño, ven dinero en otras actividades pero a veces se dan cuenta de que no era lo que querían, que no era lo correcto y que hicieron daño a alguien mas o se hicieron daño a si mismos (por mas ceros a la derecha que halla en su cuenta bancaria) y a veces ya es demasiado tarde no para elegir de nuevo y seguir un sueño, sino para aprovechar cada buen paso que se pudo dar en ese tiempo que ya fue desperdiciado.

Todo lo que este pequeño y quizá aburrido texto quiere mostrar es como la falta de un motor y un combustible nos puede llevar a la destrucción solo porque nos dejamos convencer de que la vida seria mas fácil si fuésemos ricos, o nos ocupáramos en algo sin importar si ganamos poco o mucho, o arriesgamos nuestras vidas pero no nos importa, o trabajamos y obtenemos dinero que luego malgastaremos porque no hay mas objetivos en nuestra historia por seguir...
Ese motor es el conjunto de sueños y metas que tenemos y amamos hasta nuestra muerte... ese combustible es esa pasión, amor y fuerza con la que perseguimos nuestros sueños, son los motivos por los que esos deseos son tan especiales. ¡No los sepultemos!

Siendo sincero y lo repito, me deje convencer de que gracias al dinero lo lograría todo. Hace mas de un año dejé la escuela, me gradué del ultimo grado de educación básica y fue... realmente... poco importante para mi. Confieso que fue importante porque sabia que tenia que hacer algo a continuación aunque no sabia exactamente qué, pero no le di mas importancia al ultimo día en que estaría en el colegio, con mis compañeros y profesores, en pocas palabras ni reí ni lloré, simplemente me dio igual. Me dio lo mismo abandonar el lugar en donde aprendí tantas cosas como el arte de aprender, no me afectó dejar a unos pocos amigos que de todas formas vería de vez en cuando y al final harían sus vidas y quizá se olvidarían de mi, tampoco me afecto el hecho de dejar todas esas clases y problemas con los compañeros que peor me trataron; porque desde que conocí la escuela siempre quise salir de allí. No lo niego, amé lo que aprendí y obtuve, tuve amores pasajeros e infantiles y experiencias gratificantes, pero siempre quise salir de allí (Y no cuenta mucho la única lagrima que se me escapo al despedirme de algunos amigos).

Cuando me gradué sabia que al fin había aterrizado en mis manos el día que tanto había esperado, el día en que no obedecería mas a los compañeros arrogantes, los ofensivos, los estúpidos, los buenos amigos, los listos, los deportistas, los vanidosos y los falsos; el día en que obedecería a mis propias decisiones de una forma mas madura (supuestamente) vale, toda esa ilusión era mentira. Luego de ese ultimo día tenia una larga procesión de horas que esperaban por ponerme alguna tarea que me acercaría al inicio de otra rutina. Sin siquiera razonarlo bien ya me había colocado en las fauces de la universidad, nuevas obligaciones, nueva rutina, nuevos compañeros y nuevos amig... no, no existía el tiempo para buenos amigos aunque empecé a hacer algunos poco a poco, obviamente obligado por las tareas y trabajos en grupo o las dudas que me surgían y en las que  estas personas eran mas hábiles, poco a poco los fui conociendo... y aun los estoy conociendo.

Ahora tengo obligaciones y me siento perdido en ocasiones cuando intento saber para qué rayos vine al mundo. Y no, tu no vienes para ejercer la carrera profesional por la que te sacrificaste tanto tiempo, tampoco por dinero y mucho menos por fama...serás olvidado. Pero existe un elemento en la vida que jamás se olvida; podrás mencionar que Einstein no ha sido olvidado, pero te aseguro que si este hombre es recordado es gracias a sus descubrimientos y genialidad. Tampoco te creas que solo ejerció su profesión, porque realmente estaba siguiendo su pasión, además nadie lo recuerda expresamente a él, se recuerdan sus obras que son las que traen a nuestra mente el nombre de su creador.

Así que no cometas el error que has venido cometiendo, el que he cometido y el que el mundo entero comete día a día. Sigamos nuestros sueños y luchemos por ellos. Porque nuestras vidas no tendrán sentido si solo vagamos por el mundo comiendo, durmiendo, trabajando y procreando. Si realmente somos seres pensantes y con un mínimo grado de comprensión de nuestra existencia entonces es importante saber que nos impulsa para vivir, servir a los demás y dejar una huella que por pequeña o grande perdure en el tiempo.

"Mi sueño especial, ahora y siempre ayudar a los demás, escribir y cantar mi creatividad para seguir soñando."


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